Ficha de libro
Míster Witt en el cantón
Míster Witt en el cantón
Este libro opera, desde su primera página, como una afiladísima comedia política: Sender toma la magistral decisión de colocar a un ingeniero inglés, pragmático, racional y flemático (el señor Witt), en el mismísimo epicentro de la ardiente Cartagena del movimiento cantonal, obligándolo a ser testigo de cómo el idealismo revolucionario más puro choca de bruces contra la improvisación y el caos. La novela se sitúa en el efervescente clima de 1873, durante los estertores de la Primera República Española, cuando el país se fragmenta y diversas ciudades ensayan la utopía de declarar su propia soberanía independiente. Witt llega al sur de España pertrechado con su flema británica, una inmensa curiosidad intelectual y una distancia que él cree profiláctica, como quien está convencido de que la Historia es un fenómeno exótico que simplemente se observa desde el balcón; sin embargo, la insurrección del cantón, con su explosiva mezcla de entusiasmo popular, mesianismo, oportunismo rampante y urgencia de sangre, termina arrastrándolo a sus profundidades. El conflicto central de la obra no se reduce al tablero político de la época: es una colisión íntima.
Sender plantea qué debe hacer un individuo culto, burgués y ordenado cuando el mundo en el que habita cambia las reglas del juego cada amanecer, y de qué manera se puede negociar el deseo sexual (su relación con su pasional esposa española, Milagritos) en medio del ruido ensordecedor de los cañonazos y la revuelta pública. Sender trabaja la materia narrativa armando la trama con una ironía deliciosa y con un ojo clínico para el detalle sociológico: nos sumerge en asambleas interminables, en el poder destructivo de los rumores callejeros, en los gestos ridículos del poder y en las pequeñas traiciones cotidianas que hunden imperios. La revolución aparece retratada simultáneamente como una representación teatral grotesca y como una necesidad humana ineludible. En el corazón mismo de la novela late una pregunta francamente incómoda para cualquier lector moderno: ¿cuánto de lo que nos gusta denominar 'idealismo utópico' no es más que una feroz voluntad de control personal disfrazada con otro nombre? Los cantonalistas de la novela creen honestamente estar construyendo un mundo nuevo y purificado desde cero, pero tropiezan constantemente con las miserias de lo viejo: las jerarquías de ego, la gestión de la economía básica y el miedo a la muerte.
Por qué embarcarte en este libro
Leerlo hoy te regalará el inmenso placer intelectual de presenciar una revolución despojada de toda su mitología romántica, con sus asambleas caóticas y sus soluciones políticas de parche, realidades que resultan asombrosamente parecidas a ciertos debates de nuestro presente cuando la política degenera en puro identitarismo. Además, la presencia del extranjero Witt introduce una distancia irónica y cómica que resulta fundamental para poder pensar la Historia de España sin la obligación de ponerse la camiseta de ningún bando. Advertencia: si esperas un *thriller* de acción bélica trepidante, te decepcionará; aquí manda la observación psicológica y el detalle social minucioso, mediante escenas que se cuecen a fuego muy lento.
Esta obra, galardonada con el Premio Nacional de Literatura, ya ha superado con creces el filtro de la crítica gracias a su aplastante lucidez y a su humor desprovisto de blandura. Permite que actúe como un espejo nítido: te orientará, con una calma asombrosa, a transitar entre el entusiasmo ciego y el escepticismo paralizante para que puedas elegir qué porción de tus ideales merece conservarse hoy.
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