Ficha de libro
Procedimientos narrativos
Procedimientos narrativos
Este libro opera, desde su primera página, como una insidiosa caja de herramientas diseñada para desconfiar del propio lenguaje: y, de manera muy específica, para sospechar de ese relato edulcorado que te cuentas a ti mismo frente al espejo para poder sobrevivir, para justificar tus cobardías y para intentar parecer un ser humano coherente. En 'Procedimientos narrativos' (1972), el poeta asturiano trabaja cada texto poético como si fuese una minuciosa investigación judicial sobre la vida narrada: qué capítulos de nuestro pasado omitimos deliberadamente, qué anécdotas menores exageramos hasta convertirlas en hitos, y qué verdades dolorosas disfrazamos de chiste para no tener que mirarlas de frente. El arquetipo dominante en esta obra es puramente metalingüístico y de una densidad analítica brillante: aquí Ángel González integra la reflexión sobre el propio acto de escribir con la punzada emocional, convirtiendo la gramática en un dispositivo ético de revisión personal. El conflicto central e ineludible de estos versos es el autoengaño: la encarnizada pelea de boxeo entre lo que realmente pasó y la versión pasteurizada que nosotros decimos que pasó.
El libro se mueve con una precisión quirúrgica, escrito por un hombre que sabe perfectamente que un simple cambio de adjetivo puede falsificar una vida entera. Esa aguda conciencia técnica se nota en cada fisura formal: el poeta juega maliciosamente con los tonos de la narración tradicional, introduciendo giros que parecen extremadamente prosaicos o vulgares y que, de pronto, estallan volviéndose punzantes y trágicos. Hay humor, por supuesto, pero utilizado estrictamente como un mecanismo de defensa y de lucidez extrema, jamás como mero entretenimiento para arrancar una carcajada. Dentro del corpus de su obra, este volumen resulta especialmente relevante porque pone en el centro del escenario su enorme interés por la verdad cotidiana: no le interesa la verdad heroica de los libros de historia, sino la verdad sucia de las pequeñas coartadas que usamos a diario. Si en su libro anterior el enemigo era el sistema urbano, aquí el enemigo es la memoria personal: el sujeto se revela como el peor autor de su propia propaganda.
Por qué embarcarte en este libro
Enfrentarte a esta lectura hoy resulta un ejercicio de profilaxis mental si te interesa la poesía de corte intelectual y, sobre todo, si has empezado a sospechar de tu propia versión oficial de ti mismo. En un presente ahogado por las biografías hiper-pulidas de las redes sociales, este poemario nos devuelve la rugosidad, el método de la duda y la imperfección humana. Eso sí, ten en cuenta que puede no encajar en tus gustos si exiges una poesía de descarga emocional directa y sin filtros reflexivos: en este libro la estocada emocional siempre te va a llegar a través del intelecto y del análisis del lenguaje.
Si te encuentras eligiendo una obra para poner orden tanto en tu biblioteca como en tu propia cabeza, este libro actuará como un mapa indispensable. Te sitúa de lleno en el difícil territorio de la verdad narrada y te evita perder el tiempo probando novedades sin fuste.
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