París era una fiesta
Ernest Hemingway
Hemingway escribió estas memorias al final de su vida, mirando hacia atrás a los años veinte en París: la pobreza que no se sentía pobreza, Gertrude Stein, Fitzgerald, Scott y Zelda, el trabajo diario en los cafés. Es el retrato de una época y de una formación artística narrado con una prosa que ya es en sí misma el resultado de esa formación.
El punto de entrada más accesible de la ruta: la autobiografía contada como celebración, sin el peso de lo que vendrá. Hemingway establece el tono de que la propia vida puede ser materia literaria de primer orden —y lo hace con una luz dorada que los libros siguientes van apagando progresivamente, cada uno a su manera.