Ficha de libro
Mella y criba
Mella y criba
Esto no es un libro para venir a que te abracen: Mella y criba es poesía que pasa la experiencia por un tamiz y deja lo que corta. Publicada en 2010, cuando Ida Vitale escribe desde una madurez sin necesidad de demostraciones, la obra suena a metal: seco, exacto, insistente. Pérdida. Memoria. Lengua. Exilio. Ciudad. Deseo. Ruina. A veces también risa, pero una risa que no perdona. Aquí la emoción no se declara; se prueba. Como si cada verso fuese una pieza que debe encajar o romperse. La dicción es breve. El poema entra. Corta. Sale. No hay relleno. No hay confesión larga. Hay escenas mínimas y una inteligencia que no se deja domesticar. La poeta mira un objeto. Una palabra. Un gesto. Y pregunta qué queda cuando lo que amabas se vuelve resto. Cuando el tiempo hace su trabajo de desgaste. Cuando la identidad se vuelve archivo. Ida Vitale, heredera de la disciplina de la Generación del 45, no idealiza la memoria: la trata como materia con astillas. Hay poemas que parecen notas al margen de una vida, pero el margen aquí es el centro: el lugar donde se decide qué se salva y qué se descarta. El título no miente. Mella: la marca del golpe. Criba: el filtro que separa. Esa doble operación organiza el libro. Por un lado, la experiencia deja heridas. Por otro, la escritura selecciona. Y ese gesto de selección es lo más duro: asumir que no todo merece ser recordado igual. En la tradición lírica en castellano, mucha poesía busca música o desahogo. Esta busca precisión moral. Y eso incomoda. Porque te obliga a leer despacio y a aceptar que el poema no te va a dar consuelo fácil. Si vienes buscando belleza ornamental, te vas a frustrar. Si vienes buscando lucidez, vas a encontrarla. Dentro de la obra de Ida Vitale, Mella y criba se siente como un punto de condensación: menos paisajes, más nervio; menos expansión, más concentración. Escrita en un tiempo de saturación y frases rápidas, esta poesía hace lo contrario: deja silencio alrededor para que el golpe se oiga.
Hay además una política del lenguaje: cada palabra pesa, cada adjetivo se gana el sitio. Esa austeridad no es pose, es defensa frente a la retórica fácil. En 2010, Ida Vitale parece decirte: el poema no es decoración, es herramienta para pensar la pérdida sin mentiras. Por eso el libro funciona como una criba para el lector: si te quedas, es porque aceptas que la belleza puede ser áspera, y que la claridad a veces hiere más que la tristeza.
Por qué embarcarte en este libro
Mella y criba es para cuando quieres verdad literaria, no anestesia. En un clima cultural donde todo busca gustar, Ida Vitale escribe con una ética del corte: memoria, pérdida, ruina, deseo, lenguaje, silencio. El libro no te promete consuelo; te ofrece claridad, y eso a veces duele. Es de esos poemas que te obligan a leer despacio, a aceptar el vacío entre versos, a tolerar la aspereza sin pedir perdón.
Si ya hiciste la criba de opciones, quédate con esta obra ahora y deja que marque el ritmo de tu atención. Es un ancla: no te inmoviliza, pero te impide flotar en la retórica.
WhatsApp
Telegram
X (Twitter)