Ficha de libro
Brujas con poco trabajo
Brujas con poco trabajo
Magia. Crisis. Cola de espera. Brujas que no asustan. Brujas que buscan trabajo. Brujas con el orgullo torcido. Silvia Schujer arma aquí un mundo donde el hechizo no es poder, es oficio. Y el oficio, ya se sabe, se precariza. Publicada en un momento en que Schujer afila su humor social sin perder ligereza, la obra se mueve rápido: escenas cortas, golpes de ingenio, situaciones que parecen disparates y terminan siendo espejo. Hay barrio. Hay mercado. Hay rumores. Hay competencia. La brujería aparece como una economía informal: encargos, trucos, soluciones a medida, clientes caprichosos. El conflicto no es salvar el mundo; es sobrevivir sin venderse del todo. Schujer hace que la risa salga de la fricción entre deseo y realidad: querer ser temible y terminar haciendo arreglos domésticos, querer imponer respeto y quedar expuesta al ridículo. La prosa no se detiene a explicar; muestra. Una bruja falla. Otra improvisa. Una tercera se reinventa con picardía.
Y entre chiste y chiste aparece una pregunta seria: ¿qué hace una identidad cuando ya no tiene lugar? El libro trabaja temas concretos, sin decirlos como lista: escasez, reputación, vergüenza, pertenencia, ingenio, solidaridad. Silvia Schujer aparece dos veces como autora en el texto porque su estilo es reconocible: juega con el lenguaje, estira el significado de las palabras, aprieta el ritmo para que cada escena tenga remate. Hay también un componente narrativo-técnico: la estructura funciona como cadena de episodios que se encadenan por causa y efecto, como si cada decisión torpe abriera una puerta nueva al enredo. Dentro del universo de brujas en literatura infantil, esta obra se diferencia por el tono: no es gótico ni solemne; es laboral, casi costumbrista, con un punto de sátira. El resultado es una lectura que entretiene y, al mismo tiempo, deja una sensación rara: te has reído, sí, pero también has reconocido algo del mundo adulto. Eso es lo mejor de Schujer cuando se pone filosa: te deja pensando sin bajarte la persiana del humor.
Por qué embarcarte en este libro
Leerlo hoy es útil si te apetece humor con dientes: el tipo de historia que parece ligera pero trae debajo un tema real, como el trabajo, la reputación o el miedo a quedar fuera. Schujer no moraliza; te sienta en la escena y te hace mirar cómo los personajes se las arreglan cuando el plan falla.
Si estás eligiendo una lectura para reírte y, de paso, afinar la mirada sobre lo cotidiano, esta obra ya cumple. Funciona como una bisagra: abre una puerta a la sátira y te devuelve al día a día con otra perspectiva.
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